Try me. I know we can make it

rain-2538429_1920Marlon Francisco

(Fill me, fill me, fill me, fill me. Full of Love…)

Vuelve a ponerse la camisa, se limpia el semen de la nariz, las comisuras y el pómulo derecho.  Como rayo, le atraviesa la idea de no limpiar más aquel fluido tibio y espeso; regarlo por todo  su rostro y comprobar la leyenda urbana que le atribuye  propiedades terapéuticas,  casi milagrosas para conservar las pieles maduras, como la suya. Respira larga y profundamente para calmarse. Siempre se calma solo, no importa si es llanto, dolor, cólera o un orgasmo. “Silencio y soledad”  se repite mentalmente el mantra de la famosa mezzosoprano Teresa Berganza para afrontar cualquier situación de la vida.

(You’ve got an easy way to make me cry my love for you. And I can tell by the hungry way you look, you know just what to do…)

La otra silueta apenas se distingue en la forzada penumbra y mejor así. Ver sus ojos, ver la criatura escondida tras esas pupilas de  forma y color siempre cambiantes;  habría sabido entonces qué tan cerca estuvo de ser devorado por la Mantis Orquídea agazapada en su corazón. Cualquier  tradición oral sobre vaginas dentadas y demás pesadillas masculinas parece nimia ante nuestros apetitos y cómo los saciamos. El muchacho se va feliz y cansado. Se cree exitoso en una gran proeza: seducir a alguien mayor. No comprende quién fue el seducido realmente. No sabe que otro tejió la telaraña.

Ya con un pie fuera de aquel céntrico edificio en el que todos son cómplices en algo, la calle abre su boca y engulle autos,  todo está rociado por la lluvia de hace un par de horas y las huestes de peatones  han salido de sus trabajos. Por la calle se fija en dos parejitas. Un hombre y una mujer  mayores cuya familiaridad los delata como matrimonio de vieja data y dos muchachos en sus trajes de practicantes; tomados de la mano, orgullosos contra el mundo y los prejuicios. No sonríe por verles. Esa sonrisa fría ya venía preinstalada  en su rostro. Como siempre, camina tranquilo. El placer del sexo, de saberse deseado y de haber “jugado con su comida” sin haberle hecho daño realmente, eso; como la procesión, se lleva por dentro. ¿Donna Summer para la playlist? Algo de Jazz –Ella Fitzgerald siempre cae bien-  o La Forza del Destino, algo ominoso y dramático  para caminar rápido, antes que vuelva la lluvia.

(I just want to feel your body close to mine…)

Quizá la próxima vez, entre las sábanas; sí deje algún cadáver. Algún secreto digno de enterrar…

Marlon Francisco (Ciudad de Guatemala). Cantante lírico, escritor y gestor cultural. Ha publicado cuatro poemarios: Piel Inédita (1999), Espejo Espejo (2000), Casa de Pasos Ocultos (2004) y Recintos Olvidados (2009). Otros de sus textos aparecen en distintas revistas y medios digitales, entre ellos: Códice (2019, TE PROMETO ANARQUÍA (2011), Mandrágora (2015), Periférica (2020) Periódico Siglo 21 (2015), Voces de Postguerra (1999), entre otros. Ejerce el oficio de conductor radial desde hace nueve años para la Radio Universidad en temas de Arte y Cultura.

Marlon_Francisco

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